Monday, April 02, 2007

一寸先は闇

Abrir los ojos por la mañana (auque por el cambio horario haya sido a las 6) y ver el techo de madera, el suelo de tatami y las puertas corredizas cerradas, es una sensación increíble. Te hace darte cuenta de que en verdad estás en el otro extremo del mundo. Y si además al levantarte lo encuentras todo pequeño, entonces percibes que te enfrentas a una realidad completamente nueva…
Es extraño pensar que aún estando aquí no soy capaz de imaginar aquello que encontraré. Creo que esa sensación de incertidumbre es algo que todos deberíamos sentir aunque sea una vez en la vida; le da una sensación de frescor difícil de describir y hace que hasta lo más ínfimo sea de verdad interesante.

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Dios, Arturo! No se te nota para nada el acento!

XDDDDDDDD

Sï, es verdad. Lo que es levantarse al otro lado del mundo cuando aquí nos acostamos (más o menos).

Se podría decir que ahora somos como espejos, hacemos lo mismo pero a la inversa.

April 03, 2007 5:03 AM  

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