Después del amanecer, la mayoría de nosotros nos dirigimos al templo para marcar nuestros bastones de apoyo con el sello que demuestra nuestra llegada a la cima. Y después de ello, la obligada foto de aquellos que logramos finalizar el trayecto (sufrimos tres bajas durante el camino a causa del mal de montaña, falta de oxígeno y cansancio) Después de la foto no hubo necesidad de repetirnos que ya podíamos comenzar el descenso.


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