Desde ahí a pasear por las antiguas calles que van desde el templo hasta el barrio de Gion. En el trayecto tuvimos la suerte de encontrarnos con un par de Maiko que paseaban por la zona. Las Maiko son aprendices de Geisha (para quienes no lo sepan ya) Es verdaderamente difícil ver una Geisha, incluso en Kyoto donde se encuentran la mayoría. En general están en lugares privados, a donde el precio de las entradas van desde muy caras hasta “al alcance de Bill Gates”.

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