En general, menospreciada por las guías de viajes, Nagoya es una ciudad capaz de sorprender a cualquiera. Muestra perfecta de la curiosa dirección que tomó la evolución en la sociedad japonesa, puede deleitar con hermosísimos templos y jardines llenos de flores y árboles variados. No hace falta más que salir de la estación de tren para encontrarse con el enorme barullo que se genera en el centro de una gran ciudad. Vestimentas de todo tipo y rascacielos de cristal ayudan a dar una imagen del país acorde a la tecnología que aquí se produce. Pero no hace falta más que caminar un poco para encontrarse con pequeñas casas viejas de madera entre los edificios, callejuelas llenas de comercios locales y bellas muestras de las religiones que también han aprendido a convivir en estas tierras. Siendo el lugar de nacimiento de Oda Nobunaga y Toyotomi Hideyoshi, dos de los tres Shogunes autores de la unificación de Japón (el tercero nació en Okazaki!) había de tener un imponente castillo y templos tan importantes como el Atsuta-Jinguu dónde se custodia celosamente la Espada Kusanagi uno de los 3 más importantes tesoros del país supuestamente regalados por la diosa Amaterasu... Un sólo día no fue suficiente más que para quedar boquiabiertos; nos quedó mucho por ver.

3 Comments:
Vaya, qué diligentes!
No dejáis un segundo sin postear!
Desde aquí os lo agradecemos, pues es un trabajo tener que estar haciéndolo cada día!
Gracias!
Por cierto, me linkeaste un segundo blog que tengo... cosas de filólogos... XDDD
si me puedes linkear el primero, gracias
es
aningunsitio.blogspot.com
Ostras, pues mira que Nagoya, personalmente, no me pareció nada del otro mundo. Visitad Nara cuando podáis, seguro que os encantará. ;)
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