Tuesday, May 01, 2007

Ama, buceadoras de Mikimoto

Nuestra segunda escala en el trayecto fue en las islas de Mikimoto, famosas por sus perlas. Ahí, tradicionalmente, las mujeres buceaban durante largos minutos en busca de perlas en el fondo del mar. Se dice que sólo las mujeres son capaces de hacer dicho trabajo y la tradición se ha mantenido hasta hoy. No obstante, hoy en día las islas se han convertido en un "criadero" de perlas y con ello, las Ama en una mera atracción turística para entretener a los visitantes del museo. Durante la visita, no pude más que recordar las palabras de Jorge Larrosa (profesor en la Universidad) quién alguna vez comentó que la actual es la sociedad de la experiencia, donde lo importante ya no es vivir sino experimentar (aunque sea sólo una vez). Y tras nuestra visita, me doy cuenta de que con ello también se puede comerciar...

1 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Es verdad. Tanta tener experiencias de segundos: estar en París, estar en Londres, estar en Tokyo; probar un bocado de las últimas chips, de los últimos bombones; sentir un móvil de última generación en las manos, jugar con las últimas consolas,... Tenerlo, aunque sea un instante, y poder contarlo. Y, tal vez, no disfrutarlo realmente.

¡Qué triste, dios mío!

Me acuerdo ahora de la anécdota de Ava Gardner y Manolete en la que, tras echar un polvete (o un polvazo), el torero se levanta de la cama y empieza a vestirse. Ava le pregunta a dónde va conta prisa, a lo que Manolete responde:

--¿A dónde? Pues a la calle, a contárselo a mis amigos.

Tal vez Manolete podría haber obtenido un segundo revolcón si no hubiera sentido esa necesidad de relatar la experiencia. Lo cual, conlleva la pregunta de si la experiencia vale por sí sola o es necesario narrarla. Si es cierta la segunda opción, representa sin duda el origen de la literatura.

¡Vamos, ezo ez lo pienzo yo, cohone!

May 02, 2007 5:24 AM  

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