La segunda parada en nuestro largo viaje fue en Kobe, ciudad costera que a principios del siglo pasado contaba con 600 habitantes que se dedicaban a la pesca. Hoy es una ciudad grande y moderna y la razón de ello es que fue ahí donde el gobierno japonés decidió poner un puerto que permitiera el comercio. Así mismo, en Kobe se instaló la Kitano mura que era una zona en la montaña donde se situaron los consulados de todos los países interesados en comerciar con Japón. Un paseo por aquella zona es suficiente para sentir la historia que pesa en sus calles, ambiente alegrado con bien seleccionados espectáculos callejeros. Casas de todos los estilos una al lado de la otra. Cada consulado con un estilo propio de su país. En la foto, el consulado de EEUU situado de forma que pudiera visualizar siempre el mar en espera de algún barco amigo.

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